La Educación Musical es una disciplina educativa relativamente reciente y de una demostrada ayuda en la educación integral de la persona, ya sea niño o adulta. En todo fenómeno sonoro se pueden discernir distintos elementos. La altura del sonido es la propiedad del mismo que permite reconocerlo como más grave o más agudo. Su intensidad, es la cualidad que permite percibirlo como más fuerte o más débil. Su duración, el período de tiempo comprendido entre el momento en que el sonido comienza a percibirse, hasta su extinción, abrupta o gradual. El timbre del sonido es aquella propiedad que nos permite distinguir la fuente de la cuál proviene, aunque esto no alcanza para definirlo. Para no abordar un análisis de los "armónicos superiores", que excede los propósitos de éste texto, diremos que existen sonidos con diferentes grados de "rugosidad", de diferentes texturas sonoras, y que son estos atributos que se definen genéricamente como timbre.

La actividad musical había estado largo tiempo postergada en nuestras aulas. En el momento actual, las asignaturas escolares se valoran según su virtualidad y su capacidad de desenvolvimiento de la personalidad infantil. A consecuencia de este cambio de criterio, las materias artísticas dejan de tener ese carácter circunstancial o complementario para ocupar el lugar que les corresponde en el programa escolar y en las actividades extracátedras.